Si quieres saber cuánto cuesta reformar un salón en Bilbao, la respuesta corta es que no hay un precio por metro cuadrado de salón que sirva para todos: depende de cuántas partidas toques. Cambiar el suelo y pintar no se parece en nada a abrir el salón a la cocina, rehacer la electricidad y poner ventanas nuevas.
Aquí tienes qué partidas entran, qué hace subir o bajar la cifra, qué referencias de precio publicamos (las de una reforma integral de vivienda) y qué revisamos antes de darte un número.
Lo importante
- Un salón no lleva fontanería: el presupuesto lo marcan el suelo, las paredes, la electricidad, la carpintería y las ventanas.
- Unir el salón con la cocina es lo que más cambia la obra: tabique, trámite municipal, suelo continuo y extracción de humos.
- Las cifras que publicamos son de reforma integral de vivienda; en un salón solo se suman las partidas que de verdad entren.
- Sin medir y ver el estado del suelo, los techos y la instalación eléctrica no se puede dar un precio cerrado.
Qué partidas entran en la reforma de un salón
El salón es una estancia seca: no tiene tomas de agua ni desagües, así que la fontanería casi nunca aparece en el presupuesto. Lo que define el coste son estas partidas, y cada una puede entrar o quedarse fuera según lo que quieras cambiar:
- Suelo. Levantar el existente o colocar encima, nivelar si hay desniveles y poner tarima, laminado o cerámica. Incluye rodapiés y, a veces, recortar las puertas si el suelo gana altura.
- Paredes y techos. Quitar gotelé, alisar, tapar grietas y pintar. En pisos antiguos con molduras de escayola, repararlas pide tiempo y mano experta.
- Electricidad e iluminación. Más enchufes, tomas de televisión y datos, puntos de luz nuevos, focos empotrados o carriles. Si la instalación es antigua, puede tocar renovar el circuito completo.
- Carpintería. Puertas de paso, marcos y, si los hay, armarios o estanterías de obra.
- Ventanas. Pasar de madera o aluminio antiguo a PVC mejora el aislamiento y el ruido; según el número y tamaño de los huecos, puede ser de lo que más pesa.
- Calefacción. Mover, sustituir o pintar radiadores.
- Tabiques. Solo si el salón se une con la cocina, crece a costa de otra habitación o se separa un rincón para despacho.
Cuantas más partidas sumes, más se parece la obra a una reforma parcial del piso y más importa que alguien coordine a los gremios: el electricista abre y cierra rozas antes de que entre el pintor, y el suelo flotante se coloca cuando ya no queda nada que pueda dañarlo.
Precio de reformar un salón: las referencias que sí publicamos
No tenemos una tarifa de salón porque dos salones de 20 m² pueden necesitar trabajos muy distintos. Lo que sí publicamos son los rangos por partida de una reforma integral de vivienda en Bilbao. Te sirven para entender cuánto pesa cada gremio, sabiendo que son cifras de un piso completo y que el salón solo se lleva una parte.
| Partida | Lo que toca al salón | Rango en una reforma integral de vivienda |
|---|---|---|
| Demoliciones y desescombro | Levantar el suelo viejo o derribar el tabique de la cocina | de 3.000 a 5.000 € |
| Electricidad y fontanería | Solo la parte eléctrica: tomas, luces y circuito | de 6.000 a 12.000 € |
| Albañilería y carpintería | Tabiques, rozas, puertas y rodapiés | de 8.000 a 15.000 € |
| Pintura y acabados | Gotelé, alisado y pintura de paredes y techo | de 3.000 a 8.000 € |
| Suelos y revestimientos | El suelo del salón y, si se une, el de la cocina | de 5.000 a 10.000 € |
Para situarte: con calidades básicas, una reforma integral cuesta 400–600 €/m²; con calidades medias, 600–900 €/m², y con calidades altas, 900–1.400 €/m². Renovar la electricidad de una vivienda ronda los 50–70 €/m². Pero el precio de un salón no sale de multiplicar esos euros por sus metros: protección, desplazamientos, desescombro y limpieza tienen una parte fija que pesa más en una obra pequeña.
Qué encarece o abarata reformar un salón en un piso de Bilbao
- El suelo de partida. Un terrazo firme y nivelado admite tarima flotante encima. Un parquet de tablilla despegado o un suelo con desniveles obliga a levantar y nivelar antes.
- El gotelé. En pisos de los años 70 y 80 es casi seguro. Quitarlo y alisar supone más trabajo que pintar encima, pero el cambio se ve en cuanto entra la luz rasante. Nuestros pintores en Bilbao lo valoran en la visita.
- Techos altos y molduras. En los pisos del Ensanche hay más superficie que pintar, hace falta trabajar en altura y las molduras dañadas se reparan a mano.
- Una instalación eléctrica sin toma de tierra o con cables finos: añadir enchufes sobre ella no es buena idea y suele acabar en renovar el circuito.
- Las ventanas. Cuántas son, qué medida tienen y si llevan cajón de persiana. Si es tu caso, mira nuestras ventanas de PVC.
- El acceso. Sin ascensor o en calles peatonales y estrechas donde no cabe un contenedor, el escombro baja a mano en sacos y eso son más horas.
- El nivel de acabados. Roble natural de lama ancha o laminado; focos empotrados o una lámpara de techo. La diferencia está en el material, no en la mano de obra.

Unir el salón con la cocina: cómo cambia la obra y el presupuesto
Abrir la cocina al salón es lo que más transforma la reforma, porque suma trabajos que un salón por sí solo no lleva:
- Saber qué es esa pared. Si es un tabique, se derriba y se rematan suelo, techo y paredes. Si es un muro de carga, ya no es un trabajo menor: hace falta un técnico que calcule la viga o el refuerzo.
- Hacer el trámite. Un cambio de distribución se comunica al ayuntamiento o necesita licencia, según el caso. Tienes los pasos en nuestra guía para pedir licencia de obra en Bilbao.
- Resolver el suelo. La cocina suele tener baldosa y el salón otro material a distinta altura. Para que quede continuo hay que igualar niveles y elegir un acabado que aguante agua en la zona de cocina.
- Controlar humos y ruido. Con la cocina abierta, la campana tiene que extraer bien y ser silenciosa, porque olores y ruido llegan directos al sofá.
- Rehacer parte de la electricidad. Una península necesita enchufes propios y, a veces, la placa cambia de sitio.
Si no quieres abrirla del todo, una cocina semiabierta con un murete o un cerramiento acristalado reparte la luz sin llevar todos los olores al salón.
Dos salones reformados en Bizkaia y qué partidas llevaron
En la reforma del salón de Campo Volantín, un salón-comedor de techos altos que estaba en plena demolición, se sustituyó la solera por tarima flotante de roble natural de lama ancha, se alisaron y pintaron las paredes y se sanearon los techos. La luz se resolvió con carriles de focos orientables y focos empotrados en el perímetro. Se conservaron una columna de ladrillo macizo original, limpia y con protector mate, y el radiador de hierro fundido bajo la ventana. En partidas: demolición, suelos, pintura, electricidad y restauración.
La reforma del salón en Mungia parte de otro punto: un salón a doble altura con mucha luz natural. Allí la tarima de roble claro recorre toda la planta y las paredes se dejaron en blanco para que la luz rebote. Son dos casos que demuestran que el precio lo decide lo que se hace, no los metros.
Qué revisamos en la visita antes de darte precio
- Medimos superficie y altura de techos, y contamos paredes, puertas y ventanas.
- Comprobamos el suelo: si está nivelado, qué hay debajo y cuánto puede subir sin recortar puertas.
- Abrimos el cuadro eléctrico, vemos si hay toma de tierra y apuntamos dónde quieres enchufes, televisión y luces.
- Miramos paredes y techos: gotelé, grietas, manchas de humedad o molduras rotas.
- Si se une con la cocina, vemos qué pasa por dentro del tabique: bajantes, tuberías o cables.
- Valoramos el acceso: ascensor, portal, escalera y dónde dejar el escombro.
Con eso preparamos un presupuesto por partidas en el que la mano de obra y el material van en líneas distintas, para que puedas quitar o añadir trabajos y ver cuánto cambia el total. Es la manera más fiable de saber lo que te costará tu salón, y pedir la visita no te obliga a nada.
Preguntas frecuentes
¿Por qué no dais un precio por metro cuadrado de salón?
Porque los metros del salón no dicen qué se hace en él. Un salón de 25 m² en el que solo se pinta y se cambia el suelo cuesta una fracción de otro igual en el que se derriba un tabique, se renueva la electricidad y se cambian dos ventanas. Por eso medimos y desglosamos cada partida.
¿Hace falta licencia para reformar el salón?
Depende de lo que se haga. Renovar acabados no es lo mismo que tocar la distribución: derribar un tabique o unir el salón con la cocina modifica la distribución, y eso obliga a hacer un trámite municipal. Antes de empezar, consulta el trámite que corresponde en la web del Ayuntamiento de Bilbao o en la de tu municipio.
¿Se puede poner tarima encima del suelo antiguo del salón?
Sí, si el suelo existente está firme y nivelado. Una tarima flotante sobre un terrazo en buen estado evita levantar y desescombrar. Si hay baldosas sueltas, parquet despegado o desniveles, hay que corregirlos antes, y conviene calcular cuánto sube el suelo para no tener que recortar todas las puertas.
¿Compensa reformar solo el salón si más adelante haré el resto del piso?
Puede compensar si lo planificas. Si la instalación eléctrica de la casa es antigua, reformar el salón ahora y el resto más tarde obliga a abrir paredes recién pintadas. En ese caso conviene dejar resuelta ya la electricidad del salón y elegir un suelo que puedas continuar después por el resto de la vivienda.
Mira un salón reformado de principio a fin
En Campo Volantín se renovaron suelo, paredes, techos e iluminación. Si el tuyo necesita algo así, vamos a verlo y te pasamos el presupuesto por partidas, sin compromiso.
